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Combatiendo el ‘adobicidio’ en el México post-terremoto

Por Tracy L. Barnett
Traducido por Angélica Almazán

Nota de la editora: Este artículo forma parte de una serie sobre iniciativas de “bio-reconstrucción” o construcción natural que están floreciendo a raíz de los terremotos en México. Para seguir noticias de este creciendo movimiento, puedes ir a la página de Facebook de BioReconstruye México, una red de constructores naturales alrededor del país que están compartiendo técnicas y coordinando esfuerzos para responder a la necesidad de viviendas que sean amigables con el entorno.

Entre las pérdidas de los terremotos de Septiembre en México hay miles de casas antiguas de adobe y el legado arquitectónico milenario que representan.

Una semana después del temblor, el Arquitecto Peter Van Lengen, hijo del “Arquitecto Descalzo” Johan Van Lengen, llegó al Hueyápan, un pueblo de habla Náhuatl en las faldas del Volcán Popocatépetl, conocido por su rico legado arquitectónico de edificios de adobe de varios pisos que datan de hace más de cien años.

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Peter Van Lengen habla frente a más de 100 participantes en un taller de elaboración de adobe en Hueyápan en Octubre. (Tracy L. Barnett photo)

Van Lengen, un arquitecto especializado en técnicas de construcción natural o “bioarquitectura”,  creció en la Ciudad de México y regresó a México muchos años después de trabajar con su padre en su Instituto de Tecnología Intuitiva y BioArquitectura en Brasil (Tibá). Después del terremoto él comenzó a buscar la manera de colaborar con las labores de apoyo, y escuchó sobre Hueyápan. Pensó que la mejor manera para contribuir con sus habilidades como especialista en construcción natural era rescatando algunas de las estructuras clásicas en este bello pueblo, conocido como un destino de turismo arquitectónico por sus muchas peculiares estructuras de adobe. Y qué mejor manera de llevar el legado de su padre, cuyo afamado libro El Manual del Arquitecto Descalzo se ha convertido en la Biblia de los constructores independientes en el continente Americano.

Miles de casas de adobe fueron destruidas por el desastre natural y un desastre humano que le siguió.(Tracy L. Barnett photo)
Miles de casas de adobe fueron destruidas por el desastre natural y un desastre humano que le siguió.(Tracy L. Barnett photo)

No obstante, cuando llegó quedó impactado de ver que muchas casas estaban siendo derribadas con excavadoras.

“Era un evidente caso de adobicidio”, declaró. “Es una forma de racismo en contra del adobe, justo como un genocidio de la cultura indígena. Muchísimo patrimonio fue destruido en esas tres semanas después del terremoto.”

Hueyápan es hogar de un inusualmente estrecho diseño de adobe de dos pisos que data de hace más de cien años. Sólo quedan algunos pocos ejemplares. (Courtesy photo)
Hueyápan es hogar de un inusualmente estrecho diseño de adobe de dos pisos que data de hace más de cien años. Sólo quedan algunos pocos ejemplares. (Courtesy photo)

El uso del adobe ya ha sufrido un notable descenso en las últimas décadas a lo largo de México con la llegada y fomento de la industria cementera. Las generaciones más jóvenes con frecuencia descartan este material ancestral, así como lo hacen con otras tradiciones, por considerarlo anticuado e inconveniente para los tiempos modernos. Ese estigma ha impulsado una proliferación de edificios que son tóxicos para el medio ambiente y para la gente que los habita, y que carecen del factor de comodidad básico que provee el adobe por su masa térmica. Las casas de adobe permanecen cálidas en el invierno y frescas en el verano, a diferencia del cemento. Y los materiales del que está hecho el adobe – tierra, paja y un poco de estiércol – son prácticamente gratuitos.

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Sin embargo, el terremoto aumentó el estigma contra el adobe. En los días posteriores al primer terremoto, el 7 de Septiembre, que devastó una gran parte de Oaxaca, Chiapas y Tabasco en el Sur de México, el presidente Enrique Peña Nieto culpó el gran número de casas destruidas “sobre todo, al hecho de que estaban hechas de adobe.” Van Lengen, como cientos de bioarquitectos y entusiasmas de la construcción natural alrededor del país, estaban indignados por la declaración del presidente.

“Básicamente mintió, al decir que todo lo que se cayó era adobe,” dijo Van Lengen. “Pero las casas de adobe que se cayeron, fue porque tenían problemas estructurales – por ejemplo, que mezclaban adobe y cemento, que se bailan diferentes y acaban golpeándose entre sí – o bien, construcciones a las que no se les había dado mantenimiento en mucho tiempo.”

Cooperación Comunitaria, una organización sin fines de lucro dedicada a promover proyectos sociales de vivienda para gente de clase trabajadora, denunció la declaración de Peña Nieto como “inaceptable” y basada en información falsa. La habilidad de resistir a un evento sísmico tiene más que ver con la integridad estructural del edificio y el mantenimiento que recibe que con el tipo de material del que está construido, declaró la organización en una carta abierta publicada y difundida en todo el país.

El Palacio Municipal de Hueyápan, hecho de adobe, perdió varios de los arcos de su fachada, pero el edificio quedó estructuralmente intacto y puede ser reparado. (Tracy L. Barnett photo)
El Palacio Municipal de Hueyápan, hecho de adobe, perdió varios de los arcos de su fachada, pero el edificio quedó estructuralmente intacto y puede ser reparado. (Tracy L. Barnett photo)

Los autores señalaron que muchas estructuras de adobe de más de 100 años de antigüedad sobrevivieron el temblor, mientras que miles de construcciones hechas de materiales industriales como cemento quedaron hechas escombro – por ejemplo las 1,145 escuelas destruidas tan sólo en el primer terremoto. Asimismo, argumentaron, las técnicas anti-sísmicas para las construcciones de adobe y otros materiales tradicionales ha sido fomentada en Chile, Perú y otros países, y debería ser impulsada también en México, en lugar del cemento de más baja calidad.

Cuando el equipo de Van Lengen en la sede mexicana de Tibá se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo, rápidamente comenzaron a contactar a los líderes comunitarios y habitantes de Hueyápan para hacerles saber que sus casas de adobe podían ser reparadas o, en los casos de daño más severo, los ladrillos podían ser reciclados para hacer nuevos prácticamente sin costo, incorporando técnicas anti-sísmicas.

22467397_1667027293367883_503892998074312351_oEl 20 y 21 de octubre, con sólo una semana de publicidad en Facebook, Van Lengen y su equipo llevaron a cabo un taller de elaboración de adobe en el pueblo y se llevaron una grata sorpresa con la asistencia de más de 100 personas, demostrando el interés popular por aprender y aplicar técnicas de construcción en adobe en la reconstrucción que se estaba llevando a cabo en la región.

“No tenía idea de qué esperar,” dice Van Lengen. “Creí que tal vez asistirían una docena de personas. Pero se inscribieron más de 140 personas de toda la región, con diferentes niveles de experiencia, listos para aprender.”

Diego Tort mostrando a los estudiantes cómo hacer una pared con ladrillos de adobe  (Tracy L. Barnett photo)
Diego Tort mostrando a los estudiantes cómo hacer una pared con ladrillos de adobe (Tracy L. Barnett photo)

Para Diego Tort, un bioconstructor de la Ciudad de México que se unió al equipo de Tibá después de haber estudiado en el instituto en Brasil, ha sido una experiencia enriquecedora trabajar con gente que tienen una tradición del adobe.
“Sé que el adobe está volviendo a tener auge entre la gente de un estatus económico más alto – gente que está buscando sus beneficios para la salud, o que tal vez viajaron a India o África y vieron el valor de este tipo de estructuras, o que tienen los medios para involucrarse en la construcción de sus propios hogares, y entienden que el adobe en verdad es un material de mejor calidad.” dice Tort.

Docenas de novatos del adobe se quitaron los zapatos para ayudar a mezclar la “masa” para hacer los ladrillos de adobe. (Tracy L. Barnett photo)
Docenas de novatos del adobe se quitaron los zapatos para ayudar a mezclar la “masa” para hacer los ladrillos de adobe. (Tracy L. Barnett photo)

“Pero para la gente de tradición que quiere regresar a sus raíces y a las costumbres de sus ancestros y sus historias y memorias – en lugar de dejarse engañar por la mercadotecnia y las imágenes de telenovela de las casas lujosas – es un patrón que es difícil de romper.”

Elvira Hernández Escobar, de 76 años, estaba construyendo su casa de adobe cuando ocurrió el terremoto y destruyó parte de ella. Ella asistió al taller de Van Lengen para aprender sobre construcción con adobe y pedir ayuda. (Foto cortesía Tibá)
Elvira Hernández Escobar, de 76 años, estaba construyendo su casa de adobe cuando ocurrió el terremoto y destruyó parte de ella. Ella asistió al taller de Van Lengen para aprender sobre construcción con adobe y pedir ayuda. (Foto cortesía Tibá)

Cuando Tort comenzó a hablar con la gente del pueblo acerca de sus casas, ellos continuamente le decían “Me gustaba más la casa que tenía antes que la que tengo ahora. Pero las casas de adobe se cayeron con el terremoto.” Cuando él les hace notar que las construcciones que se derrumbaron en esa misma calle eran de cemento y les habla acerca de las técnicas anti-sísmicas que se pueden utilizar con el adobe, con frecuencia ellos dicen “Entonces sí, en verdad preferiría tener una casa de adobe.”
“Estamos en un momento con el potencial de recuperar la confianza que alguna vez se tuvo en este material” él dice “Es un momento sensible, así que debemos hacer el trabajo con la sensibilidad y el cuidado que se necesitan.”
Tibá actualmente está reuniendo fondos para restaurar varias casas de adobe en Hueyápan, incluyendo una casa icónica de dos pisos que data de antes de la Revolución Mexicana. Mira el video para conocer su propuesta y un poco de Hueyápan.

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Posted by TIBÁ on Tuesday, October 17, 2017